domingo, 14 de junio de 2015

[cuento]El calor de una muerta


“Jamás la llegue a ver, jamás la bese, jamás la hice mía, jamás toque su piel cálida…pero aun así hace que aun de muerta me derrita el corazón melancólico y frió”.

Ella murió hace muchos años atrás, ya nadie recuerda nada de ella, el tiempo se hizo cargo de ello, la vida nunca mira hacia atrás. Fue hija única de una familia muy rica, trágicamente murió de una enfermedad letal para la época, aun no existían medicamento para la pulmonía, murió de tan solo 17 años. Su padre grabo en la lapida, la única que el tiempo no ha deteriorado: “Con amor y dulzura para mi hija Violeta Campo Santo que ahora duerme en el sueño eterno”. Que nombre más puro y cálido pudieron pronunciar mis labios.

Su tumba estaba adornada con una fina estatua de ella, tallado en mármol puro, con tantos detalles, que a pesar de lo deteriorada que estaba no perdía su belleza, su cuerpo solo lo cubría un vestido sencillo y su cabello largo con caireles, parecía un ángel.
Quede tan impactado que no pude salir del cementerio, un vampiro como yo ,no merece esta en este lugar, un lugar, un paraíso de paz y tranquilidad, no lo merezco, pero ella , la muerta ,me llama.

¡Estúpido! Aun muero en vida, aun inmortal, aun puedo sentir…¿sentir?...¡¿sentir que!?,¿el dolor?, ¿el sufrimiento?, la desesperación?, ¿la muerte?...he hecho demasiado daño a inocentes por el simple hecho de mi naturaleza, pero ella ,ella muerta puede hacerme sentir un poco la vida.
No pude, quede inmóvil delante de esa tumba, solo oía como me llamaba, solo podía ver  los ojos blancos de esa estatua, de Violeta Campo Santo…una desconocida muerta…pero más vivía que yo.

La desesperación cada vez más me consume…¡no puedo!, ¡NO PUEDO!, ¡ELLA ME LLAMA!, ebrio del dolor, con mis propias manos trataba de desenterrarla, los dedos poco a poco se fueron destrozando, mi sangre negra y podrida fue humedeciendo la tierra y el mármol. La tumba se hizo añicos, la tierra, mi única testiga de mi locura.

¿Tiene miedo?¿tiene frio?...¡¿Qué diablos quiere de alguien como yo?!, grite con impotencia y rabia de mi mismo, hasta que tope con un fieltro calcomido, en ella los pocos restos cadavéricos de Violeta, la calma llego a mi solo cuando la cargue en brazos, tome su cráneo …la bese con ternura y amor


El amanecer se aproxima y mi cuerpo lo siente ya que se va quemando poco a poco al contacto de los leves rayos del sol, tome la daga de plata que horas antes utilizaría para suicidarme solo en este cementerio, pero ella me encontró, tubo compasión de mi, se apiado de mí, me llamo desde su tumba…para no morir en mi soledad, de golpe encaje los más profunda la daga, tan afilada estaba que entro fácilmente en mi pecho y en mi corazón, la muerte en vida se me iba , pero poco a poco sentí más cálida la mano esquelética de Violeta…por fin pude ver a esa chica hermosa.

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